Pentecostés momento de encuentro con Dios

Cientos de feligreses de todo el mundo comenzaron a preparase para la llegada del Espíritu Santo, fiesta que se celebra 50 días después de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, en el antiguo festival judío se llamaba “ Fiesta de las Semanas” o Pentecostés (Éx. 34,22; Deut. 16,10)

Actualmente, esta conmemoración de Pentecostés las personas se preparan de diversas maneras como: novenas, oraciones, ayunos, penitencia, confesiones en fin toda clase de actos de fe, que llevan al alma a vivir una unión íntima con Dios y a romper muros.

En la parroquia Santa María La Antigua se preparó con una vigilia que estuvo nutrida por la Palabra de Dios compartida por el padre Yenner Orozco (Colombia), padre Julián Basora (República Dominicana) y Fray Roger Guerra OSA (Panamá), quienes explicaron con testimonio de vida lo que Dios hace en su Ministerio, esto permitió ver el poder de Dios y acrecentar la fe y el amor en el único que tiene poder de resucitar los huesos secos.

Amenizaron en esta gran fiesta los coros: Ministerio de Música Ruah, Maríaestelí Ríos y el Ministerio de Música Donum Dei que entre alabanza y oración pudieron llevar a la asamblea a unirse con el Dios supremo de una forma íntima y verdadera.

Por otro lado, Los jóvenes de la Pastoral Juvenil explicaron de una forma dinámica los dones del Espíritu Santo que detallamos a continuación.

Don de sabiduría

Nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos impulsa a buscarle sobre todas las cosas, en medio de nuestro trabajo y de nuestras obligaciones.

Don de inteligencia

Nos descubre con mayor claridad las riquezas de la fe.

Don de consejo

Nos señala los caminos de la santidad, el querer de Dios en nuestra vida diaria, nos anima a seguir la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás.

Don de fortaleza

Nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades que sin duda encontramos en nuestro caminar hacia Dios.

Don de ciencia

Nos lleva a juzgar con rectitud las cosas creadas y a mantener nuestro corazón en Dios y en lo creado en la medida en que nos lleve a Él.

Don de piedad

Nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre.

Don de temor de Dios

Nos induce a huir de las ocasiones de pecar, a no ceder a la tentación, a evitar todo mal que pueda contristar al Espíritu Santo, a temer radicalmente separarnos de Aquel a quien amamos y constituye nuestra razón de ser y de vivir.

Por: Jessica Quezada A.

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